martes, 6 de diciembre de 2011

Pensando en Identidad
Este tema que estamos tratando en clase de Alejandro, se presenta complejo, y en este caso me invade desde dos perspectivas, la mía como docente-orientadora y la del adolescente.
En tanto nosotros, estamos intentando tratar como docentes u orientadores, de establecer una comunicación con ellos y de enseñarles algunas cosas...ellos, los adolescentes, están con ese "mar interno" de hormonas, sentimientos e incertidumbres, buscando y buscándose. Por otra parte, pienso en mí, hoy en día como docente...
Inevitablemente, estas clases sobre adolescencia e identidad, me llevan a pensar en muchos aspectos de mi adolescencia y mi búsqueda de la identidad. Y en ese sentido, a pensar en lo fundamental que resulta en esa etapa, o lo fue para mí, la relación con los amigos y amigas, los novios y los profesores7as. Toda esa influencia, para bien y para mal fue determinante, y relacionándola con lo que fue mi educación a nivel familiar, llegué a ser lo que hoy soy, y que si bien la esencia parece ser definitiva, son muchas las cosas que en mí cambian y seguro cambiarán ante determinadas situaciones.
Recuerdo lo determinante que fue para mí cuando adolescente, la no orientación vocacional no recibida. Soy de un pueblo pequeño de Uruguay, país donde está casi todo centralizado en Montevideo. Es decir, al finalizar el bachillerato, si quieres seguir estudiando te vas a vivir a Montevideo. Era algo que desde pequeña yo manejaba, y deseaba profundamente, siempre tuve ese deseo de "volar", desde niña. Soñaba con la independencia...ahora me río...jajaja...
Para resumir, porque si me pongo detallista, escribo un libro...
Llegué al final de bachillerato, habiendo sido de las mejores alumnas de mi generación, sin tener la menor idea de lo que iba a hacer con mi vida. ¿Qué me gustaba en aquél tiempo? La educación física, era muy buena jugadora de Handball y pasaba mis días jugando a la pelota y participaba de todo lo que involucrara atletismo y deportes. Pero en Uruguay, para estudiar educación física hay un examen muy fuerte, práctico y teórico, y me daba miedo.
Entonces, en ese contexto, hice el bachillerato de la opción de Biología y Medicina (en Uruguay, ya en 5 y 6° año, te vas decantando por el área que más te interesa, gusta, o la que más fácil te parece), con lo cual, con 17 años, habiendo acabado el bachillerato, me fui a Montevideo, a la Facultad de Ciencias a estudiar Biología,  sin tener la menor idea de lo que era ser un "biólogo"...a los 4 meses, luego de pasar ese tiempo sintiéndome "una mosca entre la leche"...dejé. Volví a mi pueblo y al año siguiente me fui nuevamente a Montevideo a estudiar "Ciencias de la comunicación"...no recuerdo por qué elegí esa carrera...a mitad de año dejé...y empecé a trabajar y a tomarme tiempo para decidir. Ya casi cumpliendo 20 años empecé la carrera de Profesorado de Ciencias Biológicas, para educación secundaria que en mi país es una carrera de 4 años. Me fue bien, me gustó, me costó en el sentido del gran esfuerzo que hice: estudiar, trabajar, prácticas...valió la pena. Pero en ese tiempo, empecé a trabajar en un gimnasio muy importante en Montevideo, volví a tener contacto con el ejercicio físico y a despertar la ilusión y sentimientos en relación a la educación física que por años había mantenido dormida. Ya con 24 años, decidí dar ese examen que antes tanto me asustaba, me preparé durante un año para alcanzar todos los objetivos que se pedían en ese examen, nadé, corrí, salté, estudié, hice todo lo necesario para alcanzar ese objetivo que tanto deseaba, y cuando ya estaba lista para ello, faltando tres meses para dar el famoso examen...tuve la oportunidad de viajar a España a estudiar, y decidí que eso era lo mejor. Y no me arrepiento para nada de esta decisión de conocer el mundo.
La vida cambió mucho, pasaron cosas y aquí estoy ahora, intentando trabajar como profesora-orientadora en España.
Pero no dejo de preguntarme, ¿qué hubiera sido de mí, si alguien me hubiera orientado un poco al menos en la secundaria? ¿Qué hubiera sido de mí, si hubiera tenido la contención necesaria para disipar los miedos que no me permitieron dar ese examen? ¿Qué hubiera sido de mí, si hubiera estudiado educación física y hubiera pasado estos últimos años en un trabajo que despertara mi pasión? ¿Qué hubiera sido de mí, si mis profesores, al menos uno, me hubiera dicho "eres buena, has pensado en dedicarte a..."?
En fin, creo que es determinante la influencia que un docente puede tener en un alumno, en sus búsquedas personales, y en sus encuentros consigo mismo. La construcción de la identidad, a mi modo de ver y sentir, tiene  infinitas variables que influyen en su desarrollo. Si logro ser profesora, es decir, trabajar como profesora-orientadora próximamente, intentaré lograr una comunicación positiva con los alumnos, intentaré descubrir y apoyar sus intereses, intentaré acercarme, conocerles y conocer su contexto...es a lo que aspiro en la construcción de mi identidad como docente.

Pufff...que largo quedó el texto...veremos si alguien lo lee. Un saludo amigos.
Daniela

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